
No es nuevo que De Juana estaba en el hospital de San Sebastián como Pedro por su casa...que el gobierno no iba a tener la decencia suficinete (por no utilizar otra expresión más gráfica) para devolverlo a la carcel, tampoco.
Y la última no es sino una secuencia más del triunfo de este bastardo etarra sobre el gobierno y las instituciones del "estado de desecho"...sí, a ellos les ha vencido, les ha chuleado, les chulea y les chuleará mientras pueda.
Ahora se nos va de paseo y de compras con la piojosa con la que retozaba en su habitación del Hospital 12 de Octubre, con autorización (faltaría más) de "nuestro" gobierno...y se nos va con escolta de la "erchancha", esa banda de mercenarios del nacionalismo "democrático" (ja,ja,ja,ja).
¿Qué ocurre, acaso alguien tiene miedo de que le ocurra algo a este criminal de mierda?
Mucho me temo yo que sí.
De Juana doblegó a un gobierno traidor que no opuso la más mínima resistencia a su pulso...su defensa consiguió (con la inestimable colaboración de la fiscalía general del estado) retorcer torticeramente la ley para impedir que se haga Justicia...pero hay algo que no consiguieron, doblegar a ESPAÑA.
De Juana y sus celosos "cuidadores" lo saben...no olvidan el mensaje de Ricardo Sáenz de Ynestrillas (un valiente con un par de cojones y, sobre todo, mucho sentido del honor), ni tampoco olvidan la visita que un patriota anónimo y ejemplar brindó al criminal en su actual residencia para llevarle pintura del mismo color que la sangre que tantas veces De Juana ha hecho derramar cobardemente.
Hacen bien...no doblegaron a España...que se cuiden bien las espaldas.
Como humilde homenaje a ese anónimo valiente, adjunto la carta publicada por el mismo en recientes fechas:
Rebelión de españolidad
"Primero es justo agradecer todo el reconocimiento y apoyo que he recibido estos días de todos vosotros, camaradas.La encrucijada en la que se encuentra España es nuestro gran reto. De nosotros depende; o dejamos que todo se pudra, por el contario nos convertimos en protagonistas de una nueva gesta nacional que haga renacer a nuestra Patria. Una nueva Patria que honre a los que nos precedieron en infinidad de contiendas y sirva de cimiento para los que vendrán.Hoy, desde el gobierno y sus lacayos, se prefiere la compañía de antiespañoles democráticos y de antiespañoles terroristas. Se prefiere difamar a aquellos que homenajean con oraciones y flores a las víctimas para buscar complicidad con los separatistas, ya sean de traje y corbata o de los que almacenan explosivos y se preparan para nuevos crímenes.Por el otro lado, y HAY QUE RECORDARLO SIEMPRE, están aquellos que para defender sus intereses sólo se acuerdan de la Nación y de sus víctimas cuando están en la oposición.Unos llaman falangistas a los otros para insultar; los otros rechazan el serlo para no ser insultados. Pues yo les digo, que lo verdaderamente insultante es que Falange sea pronunciada por tan sucias bocas.Nuestro objetivo ha de ser el despertar ese poso de españolidad presente en los que nos rodean, a la vez que concienciar al pueblo español para que diga basta de servidumbre partitocrática. Somos dueños pero también responsables del destino de nuestra Nación. Por encima de gobernantes estamos en la obligación de rebelarnos para no ser traidores del crimen que sufre nuestra Patria.Por ellos os digo que el mejor apoyo es aquel que yo intenté demostrarme subiendo a la cuarta planta del hospital de San Sebastián. El compromiso de dar dos vueltas de tuerca más a la militancia activa. Eso es lo que os pido como camaradas.Por último, reiterar que muchos hemos empezado ya una rebelión de españolidad y que el éxito de esta empresa depende también de ti que estás leyendo esta carta y que debes saber que tu apoyo, tu gesto, tu acción patriótica es necesaria y hasta imprescindible para el mejor fin que podamos buscar con esa rebelión, ¡ESPAÑA!.
¡Arriba España!"
L.R.A.