
El patético debate sobre el decadente estado de la "nación" nos dejó varias anécdotas para el comentario:
Notoriamente lamentable fue que se permitiera el acceso a la tribuna de "oradores" a un enfermo mental nacido en la bella y españolísima Valencia (sí, Agustín Cerdá, el payaso catalanista que, en pleno delirio de esquizofrenia separatista, le dijo al cretino vendepatrias de ZP "Míreme a los ojos, yo no me siento español")...y más lamentable es que nadie llamara a los loqueros de inmediato.
No obstante, si algo permanecerá en el recuerdo de este pueblo bobo y durmiente fue el notición que, haciendo uso torticero del citado debate, soltó el mediocre presidente, como un pretendido golpe de efecto ante lo que se le han complicado las cosas a este estúpido vendedor de sonrisas: cada familia con residencia legal en España recibirá 2.500 euros por cada nuevo hijo que nazca.
Dicha medida, además de no solucionar nada, crea un nuevo foco de discriminación positiva hacia los que más hijos tienen, los extranjeros que viven en España.
"Nuestro" gobierno masón, como el que no quiere la cosa y con la excusa de apoyar el aumento de la natalidad, se olvida una vez más de los españoles (los únicos que tienen pocos hijos), y mete a los extranjeros (los que sí tienen) en el mismo saco...dicha maniobra es otra manera de estimular a todas estas gentes que no hacen sino "enriquecernos culturalmente" y a las que nos tenemos que amoldar por Real Decreto Ley en nuestra propia patria.
Y no pararán hasta que los hombres llevemos turbante y las mujeres el correspondiente velo.